Alicatados de la Alhambra

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Sobre el libro Alicatados de la Alhambra

Este libro dedicado a los mosaicos de la Alhambra enseña toda la complejidad y belleza del arte decorativo nazarí. La Alhambra conserva en sus muros algunos de los azulejos más valiosos de la historia, y este libro los recoge a través de fotografías, dibujos y diagramas que ahondan de forma detallada en el proceso de elaboración de la cerámica granadina.

Organizado a través de capítulos, el libro discurre por cada uno de los espacios de la Alhambra de Granada, entre los que figuran el Mexuar, el palacio de Comares, los baños, el palacio de los Leones –donde se encuentra el patio de los Leones–, las torres y el Partal. Asimismo, el capítulo inicial aborda los orígenes del arte del alicatado, analizando las distintas técnicas y principios geométricos que emplearon los artesanos nazaríes para realizar sus composiciones.

Este libro editado por Dosde reúne los distintos modelos de mosaicos a través de más de 250 imágenes de gran calidad y valor informativo. Las fotos de la Alhambra de Granada incluidas en este libro son únicas y exclusivas, realizadas expresamente para esta magnífica obra de divulgación. Se trata de uno de nuestros libros de la Alhambra que interesará a todos los amantes del arte y la arquitectura, así como a todos aquellos que quieran un excelente recuerdo de la Alhambra de Granada y del fascinante mundo de los azulejos andaluces.

Edición Visual

Alicatados de la Alhambra

  • Incluye contenido digital exclusivo
  • Multilenguaje: Publicado en 8 idiomas
  • Hecho con papel que respeta el medio ambiente
  • Más de 140 fotografías e ilustraciones 3D

Sobre el libro Alicatados de la Alhambra

Este libro dedicado a los mosaicos de la Alhambra enseña toda la complejidad y belleza del arte decorativo nazarí. La Alhambra conserva en sus muros algunos de los azulejos más valiosos de la historia, y este libro los recoge a través de fotografías, dibujos y diagramas que ahondan de forma detallada en el proceso de elaboración de la cerámica granadina.

Organizado a través de capítulos, el libro discurre por cada uno de los espacios de la Alhambra de Granada, entre los que figuran el Mexuar, el palacio de Comares, los baños, el palacio de los Leones –donde se encuentra el patio de los Leones–, las torres y el Partal. Asimismo, el capítulo inicial aborda los orígenes del arte del alicatado, analizando las distintas técnicas y principios geométricos que emplearon los artesanos nazaríes para realizar sus composiciones.

Este libro editado por Dosde reúne los distintos modelos de mosaicos a través de más de 250 imágenes de gran calidad y valor informativo. Las fotos de la Alhambra de Granada incluidas en este libro son únicas y exclusivas, realizadas expresamente para esta magnífica obra de divulgación. Se trata de uno de nuestros libros de la Alhambra que interesará a todos los amantes del arte y la arquitectura, así como a todos aquellos que quieran un excelente recuerdo de la Alhambra de Granada y del fascinante mundo de los azulejos andaluces.
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Información adicional

  • Información adicional
  • Subtitle: No
  • Peso (g): 275
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Tamaño (cm): 14,5 x 14,5
  • Autor: Dosde
  • Páginas: 160
  • Edición: Edición Visual
  • idioma
  • Español
  • Inglés
  • Francés
  • Italiano
  • Alemán
  • Japonés
  • Chino
  • Coreano
  • isbn
  • 978-84-9103-135-2
  • 978-84-9103-136-9
  • 978-84-9103-137-6
  • 978-84-9103-138-3
  • 978-84-9103-139-0
  • 978-84-9103-140-6
  • 978-84-9103-141-3
  • 978-84-9103-142-0
  • código
  • 20-023-00
  • 20-023-01
  • 20-023-02
  • 20-023-03
  • 20-023-04
  • 20-023-05
  • 20-023-07
  • 20-023-10

Los mosaicos de la Alhambra

Dotados de una belleza deslumbrante, los alicatados de la Alhambra de Granada constituyen la muestra más evidente del grado de perfección técnica y formal alcanzado por el milenario arte nazarí. Los distintos diseños presentes en los mosaicos de la Alhambra ocultan todo tipo de principios matemáticos y combinaciones geométricas, cuya complejidad todavía sigue despertando hoy una profunda admiración en todo el mundo.

La cerámica granadina

En el arte musulmán, la cerámica siempre ha ocupado un lugar preeminente, por lo que no es extraño que los nazaríes se convirtieran en auténticos expertos en el tratamiento de este material. La producción nazarí se dividió fundamentalmente entre la cerámica de uso doméstico –que abarcaba desde jarrones con función ornamental hasta vajillas de mesa y una variada tipología de objetos para el almacenamiento y cocinado de alimentos– y la de aplicación arquitectónica –centrada en los azulejos policromos destinados al revestimiento de los muros, como los que conforman los mosaicos de la Alhambra–.

Para decorar sus piezas los artesanos granadinos emplearon diversas técnicas que ya llevaban tiempo asentadas en el mundo islámico, como la cuerda seca, el verde-manganeso y la loza dorada, un complejo método que permitía obtener un barniz de brillos metalizados a partir de la utilización de pigmentos de cobre y plata y con el que se crearon algunas de las cerámicas más valiosas del período nazarí.

El proceso de alicatado

Desarrollada por los musulmanes en su intento por emular los mosaicos grecorromanos y bizantinos, la técnica del alicatado consiste en cortar piezas de cerámica vidriada monocromas mediante unas tenazas o alicates para obtener fragmentos de distintos tamaños y formas geométricas –los denominados aliceres– que posteriormente se colocan a modo de puzle unos al lado de otros, siguiendo un diseño previamente trazado. Este tipo de decoración tiene un origen incierto, aunque en el siglo X ya estaba implantado en el norte de África.

Los azulejos de la Alhambra de Granada fueron el resultado de un sistema de trabajo muy pautado, que fue transmitido de generación en generación por artesanos altamente especializados. La forma y color de cada pieza obedecía al patrón definido previamente por los tracistas, por lo que ningún elemento quedaba al azar.

Las arcillas se cocían a altas temperaturas. Después, se aplicaban los pigmentos y barnices. El artesano cortaba los azulejos tras definir el contorno de las piezas mediante incisiones. Las piezas se colocaban en una plancha sobre la que posteriormente se vertía mortero de yeso. Una vez seca la capa de mortero, los paneles se fijaban en su emplazamiento definitivo. Para ello, se vertía yeso entre los paños y el elemento de soporte.

La complejidad de los alicatados demuestra la sensibilidad estética de quien construyó la Alhambra. Este proceso plenamente artesanal, utilizado todavía hoy por especialistas en la elaboración de azulejos árabes, permitió dotar de una belleza única a los palacios nazaríes y a espacios como el patio de los Leones, en los que la decoración cerámica tiene un gran protagonismo.